La fundición Val d’Osne, fundada en 1835 por Jean-Pierre-Victor André en Francia, fue la manufactura de hierro fundido artístico más importante del siglo XIX.
Alcanzo su apogeo bajo la dirección de Gustave Barbezat y la colaboración del escultor Mathurin Moreau.
La empresa fue responsable de iconos mundiales como las Fuentes Wallace, las entradas Art Nouveau del metro de París diseñadas por Hector Guimard y los ornamentos del Puente Alejandro III.
Con catálogos que superaban los 40,000 modelos.
Exportaron estatuas, fuentes y mobiliario urbano a los cinco continentes, definiendo la estética de ciudades como Buenos Aires, Madrid y Río de Janeiro.
Tras fusionarse con su competidor Durenne, la actividad en su sede original cesó en 1986.
Hoy, su legado técnico y artístico se preserva en instituciones de prestigio internacional como:
El Museo de Orsay
El Museo de Artes Decorativas de París
El Metropolitan Museum of Art (MET)
El Museo Victoria and Albert y el Metallurgic Park.