La década de los años 90 marcó un contraste importante con la explosión de color y el maximalismo de los 80, orientándose hacia una estética más sobria, relajada y, en muchos casos, minimalista.
- Se buscaban ambientes luminosos y ordenados, evitando la sobrecarga de elementos decorativos.
- La madera clara, metal, vidrio y el acero inoxidable se hicieron muy comunes. Se valoraba la funcionalidad y la honestidad de los materiales.
- El mobiliario tendía a ser de líneas rectas y diseños sencillos, que se integraban armoniosamente en espacios amplios y abiertos. Los muebles modulares eran muy populares por su versatilidad.
- También hubo una tendencia hacia una decoración campestre y acogedora, con techos altos, grandes ventanales, y el uso de papel pintado floral en las paredes.
El minimalismo de los 90 se enfocó en líneas limpias, cortes simples y una paleta de colores neutros (blanco, negro, gris, beige).